EL CASO SCHREMS Y EL CONCEPTO DEL CONSUMIDOR/PROFESIONAL EN FACEBOOK

El litigio se originó entre el Sr. Maximilian Schrems, con domicilio en Austria, y Facebook Ireland Limited, cuyo domicilio social se encuentra en Irlanda.

El Sr. Schrems ha formulado, ante el Tribunal Regional Civil de Viena, Austria, pretensiones detalladas, en primer lugar, en cuanto al tratamiento de los datos que se realiza por parte del Facebook  para sus propios fines, así como a la invalidez de las cláusulas contractuales relativas a las condiciones de uso; en segundo lugar, que Facebook cese  por lo que respecta al uso de sus datos para sus propios fines o para los fines de terceros; en tercer lugar, que Facebook informe sobre el uso de sus datos y, en cuarto lugar, que Facebook rinda cuentas  en relación con la modificación de las condiciones de contratación, la indemnización y el enriquecimiento sin causa. (OLE).  Todo ello en su propio nombre así como en nombre de otros 7 usuarios del Facebook residentes en distintos lugares del mundo (Alemania, India y Austria).

Según el Sr. Schrems, el referido órgano jurisdiccional era internacionalmente competente por ser el fuero del consumidor, con arreglo al artículo 16, apartado 1, del Reglamento n.º 44/2001 a lo que Facebook, en la respuesta, formula la excepción de falta de competencia internacional, debido a que el señor Schrems no ostentaba la condición de consumidor debido al uso profesional que hacía de la página, además de que tampoco es posible que adquiera dicha condición dada la cesión de derechos de representación por parte de otros 7 consumidores. El Tribunal Austriaco estima que efectivamente procede la excepción formulada por parte del Facebook y no admite se niega a entrar en el fondo del asunto por estimar que no es competente.

El señor SCHREMS no se rinde y el asunto llega en apelación ante el Tribunal Superior Regional de Austria, donde el Juez plantea al Tribunal de Justicia 2 cuestiones prejudiciales antes de proceder a resolver el asunto:

1) si un “consumidor“ que posteriormente hace uso profesional de la cuenta puede seguir ostentando la condición de consumidor 

2) si puede en su condición de consumidor y en su propia demanda, representar los derechos de otros consumidores residentes en el mismo país de la unión europea, en otro país de la unión europea o en un tercer país no perteneciente a la Unión Europea. 

RESPUESTA Y FUNDAMENTOS: 

Sobre la primera cuestión: 

En respuesta el Tribunal de Justicia indica que el concepto de «consumidor» en el sentido de los artículos, debe interpretarse de forma restrictiva, en relación con la posición de esta persona en un contrato determinado, y con la naturaleza y la finalidad de éste, Y NO con la situación subjetiva de dicha persona toda vez que, una misma persona puede ser considerada consumidor respecto de ciertas operaciones y operador económico respecto de otras. Por tanto, dicho concepto será aplicable sólo a los contratos celebrados fuera e independientemente de cualquier actividad o finalidad profesional, con el único objetivo de satisfacer las propias necesidades de consumo privado de un individuo. Además, hay que añadir que dado que el concepto de «consumidor» se define por oposición al de «operador económico», y que es independiente de los conocimientos y de la información  que la persona de que se trate dispone realmente,ni la especialización que esa persona pueda alcanzar en el ámbito del que forman parte dichos servicios, ni su implicación activa en la representación de los derechos e intereses de los usuarios de éstos, le privan de la condición de «consumidor».

Sin embargo, en el supuesto donde se usa los servicios parcialmente para uso profesional y parcialmente para un uso no profesional, podría ampararse en dichas disposiciones únicamente en el supuesto de que el vínculo de dicho contrato con la actividad profesional del interesado fuera tan tenue que pudiera considerarse marginal y, por tanto, sólo tuviera un papel insignificante en el contexto de la operación, considerada globalmente, respecto de la cual se hubiera celebrado el contrato. 

En el presente caso por tanto, señor Schrems no pierde la condición de “consumidor“ puesto que no se puede deducir que haya usado el Facebook estrictamente para actividades económicas y efectivamente dicho uso profesional que hace de la página de Facebook, no tiene un papel significante en el contexto global y no se pierde la condición de consumidor por gestionar conferencias, publicar y gestionar sitios web, anunciar libros etc. (eso considerado en este caso particular pero se recalca en el párrafo anterior que hay que considerarlo globalmente en una operación detrminada). 

Sobre la segunda cuestión, responde el Tribual de Justicia que la competencia se atribuye a los órganos jurisdiccionales del Estado miembro del domicilio del demandado, como a la regla de competencia especial en materia de contratos, que figura en el artículo 5, punto 1, de dicho Reglamento, según la cual el tribunal competente es el del lugar en el que hubiere sido o debiere ser cumplida la obligación que sirviere de base a la demanda y que sólo se protege al consumidor cuando es personalmente demandante o demandado en un procedimiento. Por tanto, el demandante que no es, él mismo, parte en el contrato celebrado con consumidores de que se trate no puede acogerse al fuero del consumidor y no se puede extender el fuero específico en favor del consumidor cesionario. 

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